Rafa Benítez (2004)

Ex entrenador del Valencia CF

LES PROMETO QUE ESTUVIMOS ALLÍ
Si los actuales ideólogos del Valencia, los responsables del «nuevo talante» siguen dentro de unos años al frente de los destinos de este gran club, desgraciadamente el titular de este artículo tendrá aún mayor razón de ser. Como en la famosa novela Farenheit 451, de Ray Bradbury, sólo de boca en boca se podrá recordar a algunos de los que participamos en la consecución del doblete de la temporada 2003-2004. Les aseguro que Pako Ayestarán, Antonio López, José Manuel Ochotorena y yo mismo acudíamos a Paterna a entrenar cada día de los primeros y nos marchábamos de los últimos, veíamos a Amparo, Maxi, Manolo Maciá, Manolo Mas, García Pitarch, Eduardo Maciá, Pepe Claramunt, Chemanu, Carlos, Españeta, las señoras de la cocina, los jardineros, los de seguridad, Javier Gómez, Víctor Oñate, Pedro Campos y tantos otros empleados (perdón por no poder dar el nombre de todos ellos), a los que estamos muy agradecidos por su ayuda y buen trato. Acudíamos a los actos de Toyota, a las promociones del club, a la presentación de alguna peña o a los actos de la Asociación de Peñas o del Pequeño Accionista, viajábamos en el autobús del club que con tanta pericia conducía Pascual y, si su jefe le autorizaba, hasta me acompañaba Jordi Bruixola a programas de radio o televisión para defender el nombre y la imagen del Valencia ante los medios nacionales que tanto nos «atacaban».Si esto es cierto, ¿por qué no aparecemos, mejor dicho, aparezco apenas en las fotos?, ¿por qué desaparezco de la revista y de los actos oficiales que hacen referencia al doblete?, ¿por qué casi no se me puede nombrar en el club o en los medios afines?, ¿por qué«el equipo de Rafa Benítez» como lo etiquetaban mis amigos periodistas pasó a ser sólo (y ya es bastante) «el equipo del doblete»?, ¿porqué me llaman en secreto algunos jugadores o empleados y tienen miedo de que se sepa?, ¿por qué no nos llegan las réplicas de los trofeos o los relojes conmemorativos (que sí nos llegaron tras la primera Liga)?, ¿quién está detrás de toda esta ridícula censura?, ¿es este el «nuevo talante» del actual Consejo? Escribo esto tras varios meses de soportar mentiras y falsedades, de ver cómo se manipula a algunos medios excelentemente recompensados y decepcionado por el comportamiento de algunos directivos e incluso algún jugador (estómago agradecido y voz de su amo), que aunque lo intenten, nunca podrán quitarme los recuerdos, las alegrías, las satisfacciones, el orgullo que siento de haber contribuido a engrandecer aún más al Valencia CF y el agradecimiento hacia esos empleados que nos ayudaron y hacia esa afición que nos llevó en «volandas» hacia los dos títulos. Gracias a todos. Este sueño hecho realidad empezó con un verano muy calentito, la incumplida promesa de reforzar al equipo «con los jugadores que la afición quiere» (Eto’o, Elber, Cafú, Mascherano, etc.) me llevó a los primeros enfrentamientos con parte del Consejo que trataba de imponer los criterios económicos por encima de los deportivos y esto me hacía«no ser hombre de club», cuando yo siempre he defendido que lo mejor para mi club era fichar a los jugadores que necesitábamos, no a los que convenía para tapar agujeros económicos, que al final salen más caros. Pero reconociendo que todos nos equivocamos (seguro que yo lo hice), creo que lo más coherente es, si de verdad apuestas por un entrenador, darle la posibilidad de contratar a aquellos jugadores que se adapten a su manera de entender el fútbol (ajustándose en lo posible a la economía y objetivos del club) para que les pueda sacar más rendimiento y eso debe estar coordinado con la Secretaría Técnica, pero no impuesto por el departamento económico y ocultarlo de cara a la afición. Los recelos que despertaba en algunos mediocres mi buena relación con el Sr. Soler (padre), hacían que la amenaza de cese fuese real y cada decisión era examinada con lupa por algunos consejeros que buscaban el conflicto para justificar una ruptura total. Afortunadamente, nos centramos en los aspectos deportivos y conseguimos que el entorno no influyera en el rendimiento del equipo. La primera decisión importante que tomamos fue designar sólo dos capitanes en vez de cuatro, y lo hicimos tras votación de la propia plantilla. Salieron elegidos Albelda y Baraja, con lo que adquirían el protagonismo que demandaban y asegurábamos su implicación sumada a la de los antiguos capitanes (Cañizares, Carboni y Ayala) que nunca fallaban. La aportación de Canobbio, Oliveira, Jorge López y Sissoko, (ejemplar comportamiento de todos ellos), el crecimiento de Navarro, Xisco, Garrido, más los chavales de la cantera y el excelente rendimiento de toda la plantilla, hizo que el equipo se pudiese cambiar con frecuencia (rotaciones) sin alterar su funcionamiento colectivo. Sabíamos a qué jugábamos y lo hacíamos convencidos, por lo que éramos difíciles de batir y el acierto que no tuvimos las anteriores temporadas de cara al gol sí lo tuvimos en esta, con Mista (recibió nuestro respaldo tras decidir quedarse y nos lo agradeció con muchos goles) como máximo realizador, apoyado por un centro del campo muy equilibrado y desequilibrante (Vicente consiguió su récord personal de goles) y por un defensa y porteros sobrios y seguros. Formamos un gran bloque, muy trabajado (sabemos que éramos algo pesados), pero con calidad suficiente para ganar a cualquiera y lo más importante, se consiguió una gran implicación de todos, fomentando la sana competitividad interna. Gracias a un excelente equipo de trabajo, aprovechamos al máximo todos los recursos de nuestros jugadores, que llegaron pletóricos y sobrados (lo recalco porque nuestros tests objetivos y los resultados así lo confirman) en su mayoría al final de temporada, lo que nos permitió ganar con autoridad los dos títulos. Otra importante decisión tras analizar los goles encajados a balón parado el año anterior fue defender en zona este tipo de jugadas, discutimos, trabajamos y perfeccionamos el marcaje zonal en las acciones a balón parado y los frutos, tanto en ataque como en defensa se recogieron partido tras partido. El balance de la temporada no pudo ser mejor, excelente rendimiento en la Copa hasta la eliminación por parte del Real Madrid con otro supuesto penalti de Marchena a Raúl que nos hizo llegar a Mestalla con una diferencia casi insalvable de 3-0; impecable trayectoria en la UEFA, usando mucha gente joven que adquirió experiencia sobre la marcha y nos permitió llegar a la final con confianza y energía suficiente como para estar convencidos de la victoria y espectacular rendimiento en la Liga, siempre con paso firme y recuperándonos con autoridad tras el famoso penalti de Tristan que tanto juego dio. Nuevamente utilizando a todos los hombres disponibles y haciendo prevalecer la solidez del bloque apoyado en excelentes individualidades y en la profesionalidad y ejemplo de los más veteranos. Para despedirme darle las gracias a esa excelente plantilla, a los miembros del cuerpo técnico, informadores y Secretaría Técnica que me ayudaron en el día a día, a los empleados del club que desde la sombra sostienen todo lo que el aficionado ve, a aquellos consejeros que trabajaron para el bien del club, a los periodistas que apoyaron en los momentos difíciles, a todos y cada uno de los aficionados y peñistas que estuvieron disfrutando y padeciendo hasta el último minuto de cada partido y al VALENCIA CF por el que perdí, sin arrepentirme, muchas horas de estar con mi familia, por el que luché y peleé con orgullo y que me permitió crecer y desarrollarme como entrenador. Yo nunca lo olvidaré. Gracias de corazón y AMUNT VALENCIA.