Pau Gasol (2010)

Campeón de la NBA

Corría el año 92 cuando todos pudimos ser testigos de un hecho histórico para el deporte mundial; tener la oportunidad de disfrutar del equipo que más estrellas reunía dentro de cualquier deporte, de todos los tiempos. Aún era la época en la que la diferencia entre el baloncesto americano y el baloncesto europeo era muy grande y sólo algunos elegidos podían competir al nivel de los mejores: el Dream Team desembarcaba en Barcelona. Efectivamente plagado de tantos nombres ilustres que costaba quedarse con uno de ellos ese inolvidable equipo llegaba a mi ciudad a disputar los JJOO. Muchos eran personajes importantísimos fuera de las canchas: Michael Jordan, Magic Johnson, Chris Mullin, David Robinson... Jugadores que se convirtieron en auténticos ‘role models’, en modelos de comportamiento. Un equipo único dentro y fuera de la pista de baloncesto. En aquella época la selección española tenía la responsabilidad de ser la anfitriona en uno de los torneos que más nivel exhibió de todos los campeonatos que se han jugado hasta la fecha. Difícil tarea al ser doblemente exigente: convencer y colmar las expectativas de los de casa y a la vez hacerse un hueco entre equipos de tanta calidad como la selección americana, la croata o la lituana. No es necesario que hablemos de nombres propios porque aquel torneo estaba trufado de estrellas, de jugadores que han marcado época, que son irrepetibles. Ahora me encuentro en una posición divertida y privilegiada a su vez: la brillante e inolvidable selección española de Los Angeles 82’, y la ciudad en la que yo juego desde hace 3 temporadas y media, y en la que he conseguido mis mayores logros como jugador de equipo a parte de los grandes los alcanzados con nuestra selección. Valioso historial el que vamos construyendo entre todos con un único denominador común: el equipo. La selección española es un equipo, y nuestro grupo está consiguiendo que se recuerde a esta generación como tal, como un colectivo. Los nombres al servicio de una causa: competir con deportividad buscando la victoria siempre. Cuando todos tenemos claro que lo más importante es que la maquinaria funcione y sabemos mimetizarnos para que al final del partido, al final del campeonato, el resultado sea uno solo: sentirnos orgullosos y contentos de nuestro trabajo y traer colgada en el pecho la medalla de oro. No me quiero olvidar de la increíble labor de la Federación Española de Baloncesto en todas sus secciones masculinas y femeninas que con su visión, esfuerzo, inteligencia y su conocimiento de éste deporte en la sociedad actual ha sabido de dotar de las herramientas necesarias para que el talento de estos equipos encuentre el espacio para su esforzado y merecido triunfo. Es la mejor Federación mundial de la década. La realidad es que el baloncesto español y la liga ACB se sitúan desde hace ya algunos años como el mejor baloncesto detrás del americano. El papel de la selección en las últimas competiciones internacionales no ha pasado inadvertido y somos un equipo enormemente respetado, temido incluso. Muchos de los equipos que se enfrentan a nosotros se consideran satisfechos si consiguen mantener la diferencia al final del partido por debajo de los 10 puntos. Y nuestro nivel de auto exigencia no ha decaído, eso es muy importante. La gente espera de nosotros lo mejor y nos lo exige en cada partido, y pese a que es difícil estar siempre al máximo nivel, nosotros hacemos un gran trabajo. Cuando nos paramos a buscar el origen de esta situación privilegiada que vive nuestra selección encontramos con satisfacción adicional otro de los motivos: nuestros clubes son los más importantes que hay en Europa. Pero ya no sólo esos clubes de siempre, sino otras entidades deportivas que con el trabajo bien hecho y una estructura sólida y seria han conseguido hacerse un nombre en el panorama europeo y son ya clubes de referencia. No sólo cuando están en competición, sino como tales, como Gasol JUGADOR DE LOS ANGELES LAKERS Paula opinión de empresa deportiva, como proyecto, como imagen. Por sus resultados. Por una trayectoria ascendente que les ha llevado a lo más alto en todas las competiciones en las que participan sin que ello haya supuesto que cesen en su propuesta de superación y crecimiento. Estoy hablando de un modelo como el del Valencia Basquet Club (CB Power Electronics Valencia Basket), que ha cumplido 25 años de historia en este 2010, y que en este año de tan gran responsabilidad se ha proclamado campeón de la Eurocup. Valiente forma de entrar en el club de los más grandes, por la puerta principal. Cómo interpretar y digerir que un club, una entidad, en el año más importante desde su nacimiento consiga un título tan notable? Sólo puedo relacionarlo con dos cosas: trabajo bien hecho, y trabajo de equipo. Y lo más remarcable es que me queda la sensación de que después de un logro como este, lo mejor queda aún por llegar. Quiero felicitar al Valencia Basquet Club, al CB Power Electronics Valencia Basket, por este enorme año en el que la responsabilidad ha sido un estímulo, más que un peso. Y qué decir del deporte español. De la brillante cadencia de varias generaciones que se dan la mano y se pasan el testigo. Tenis, fútbol, baloncesto, ciclismo, atletismo, natación... No hay un solo deporte, ni una sola disciplina en la que no encontremos el nombre de un deportista español en letras de neón. Y todo esto se debe sólo al trabajo bien hecho de muchos años, el ejemplo obtenido de generaciones anteriores, el carácter de todos y cada uno de los atletas, y la ilusión por conseguir ser ejemplares y dejar huella. Esas son las únicas razones. Triunfos en la pista. Esfuerzo dosificado. Ilusión a raudales, y mucho, mucho trabajo. A estas generaciones les seguirán otras. Con paciencia y con nuevos nombres, diferentes modelos. Pero el propósito será siempre el mismo. Competir con el espíritu que el deporte requiere, y conseguir el máximo número de triunfos posible. El Anuario del Deporte Valenciano, cronista de este momento brillante del deporte español, es ya un activo más de todo este listado de éxitos. Es necesario contar con el apoyo de los medios que se hacen eco de modo natural y empírico de estos años que estamos viviendo, puesto que este ejemplo y este apoyo son los que propiciarán que en el futuro las nuevas generaciones quieran seguir pintando en oro sus nombres en todas las competiciones internacionales que tengan lugar alrededor del mundo. Me siento satisfecho de estar compartiendo este momento con todos los demás atletas de varias generaciones que se juntan y espero poder seguir aportando mi grano de arena para que ese sumario de éxitos no deje de crecer, y para que una publicación como este Anuario encuentre cada año más motivos, dentro del éxito, para seguir apoyando nuestro deporte y narrando omniscientemente todos los éxitos.