Manolo Santana (2003)

Primer campeón español en ganar el Roland Garrós en 1961

Estoy seguro de que Juan Carlos Ferrero guardará un especial recuerdo del año 2003. A lo largo de una durísima temporada se ha visto a un Ferrero más maduro, con un tenis más sólido que nunca, lo que le ha llevado a alcanzar muchas de las metas que se le habían negado en años anteriores. Al fin consiguió ganar su primer Grand Slam, uniendo su nombre a la lista de jugadores españoles campeones de Roland Garros. Una lista que inicié yo a principios de los 60 y que continuaron Andrés Gimeno, en los 70, y más recientemente Sergi Bruguera, Carlos Moyá y Albert Costa. Además de ganar el torneo, Juan Carlos ha logrado este año en París algo muy difícil y que habla muy bien de su regularidad temporada tras temporada: ya son cuatro años consecutivos alcanzando al menos las semifinales de Roland Garros, algo que yo conseguí de 1961 a 1964 y que después tan sólo han logrado tenistas de la categoría de Bjorn Borg, Ivan Lendl, Mats Wilander o Jim Courier, y ahora Juan Carlos Ferrero. Como director del Masters Series de Madrid, para mí supuso una gran alegría que un jugador español inscribiera su nombre como campeón de esta segunda edición del torneo, con un triunfo que además le consolidó como número uno del mundo. La temporada de Juan Carlos estuvo a punto de resultar histórica si llega a vencer en el US Open y en la final de Copa Davis, pero no pudo ser. En Nueva York, Andy Roddick jugó de una manera increíble y Juan Carlos poco pudo hacer ante el inspiradísimo día del norteamericano. Sobre la Copa Davis, sé por experiencia propia lo complicado que resulta jugar finales de Copa Davis en Australia, y en mi opinión Ferrero hizo un magnífico papel, poniendo en serios apuros a sus rivales y metiendo el miedo en el cuerpo a la afición australiana. Otra vez será, la calidad tenística y la juventud de Ferrero garantizan que tendrá más oportunidades de conseguir estas y otras metas deportivas, porque además lo que más me gusta de Juan Carlos es su ambición deportiva. Por primera vez en muchos años he escuchado a un tenista español manifestar sus deseos de ganar Wimbledon. Una vez que se lo ha propuesto, y visto lo que ha sido capaz de hacer este año sobre la hierba australiana, creo que no pasará mucho tiempo antes de que veamos a Juan Carlos Ferrero levantando el trofeo de campeón de Wimbledon.