Juan Mata y Raúl Albiol (2010)

Campeones del mundo de Fútbol

Como no podía ser de otra manera, mi año 2010 viene marcado en lo profesional por ser campeón del mundo con la Selección española de fútbol. Una vez más, la vida me ha enseñado que la superación, el sacrificio y no hundirte jamás te da muchas oportunidades de gloria. Cuando termina un año y empieza otro, siempre ponemos gran interés en desear toda clase de éxitos y felicidad en lo personal, en lo profesional y en lo familiar para el futuro. A mí la vida me ha enseñado a analizar el pasado para tomar fuerzas y comprobar que, con esfuerzo, trabajo e ilusión, todo es posible, por muchos contratiempos que aparezcan en el camino. La tristeza y el desánimo que teníamos los chavales de la Selección sub-19 en el verano de 2004 tras la temprana eliminación de ‘La Roja’ en la Eurocopa de Portugal, nos sirvieron para crecernos y defender con más ganas si cabe esa camiseta que representa a todos los españoles. Y así, fuimos campeones en Suiza. Pocas semanas después, un accidente casi acaba con mi vida, pero conseguí levantarme para volver a sentirme profesional. Y nada menos que en equipos como Getafe C. F., Valencia C. F. y Real Madrid C. F. Todo un privilegio. La Eurocopa 2008 comenzaba con un grupo que, repitiendo equipos como Rusia y Grecia —campeones en 2004—, nos recordaba demasiado al de cuatro años atrás. Eso, sin duda, nos motivó para ser campeones contra todo pronóstico. Hicimos historia. En Sudáfrica, la vida me dio de nuevo una lección: la lucha y el trabajo en equipo no te aseguran la victoria, pero te ofrece muchas posibilidades para que llegue. Feliz por mi participación en un grupo de 23 privilegiados amigos, el Mundial me traía en sus inicios una derrota contra Suiza y una lesión. Me sentí impotente por no poder ayudar al grupo en la hierba, pero el ambiente y la actitud de todos nosotros, hacía que los 23 fuésemos uno. Uno en cada desayuno, en cada entrenamiento, en cada paseo, en cada rato libre. Uno con un único objetivo: ser campeones del mundo. Es difícil explicar con unas pocas palabras tantas sensaciones, tantas emociones y tantas lágrimas. Contemos lo que contemos, el 2010 quedará para siempre como el año en que, por primera vez, España ganó la Copa Mundial de Fútbol. Un poco de nosotros se quedará, para siempre, en Sudáfrica. Sin duda, todo un orgullo para España.

Juan Mata
Todavía hay días en los que no me termino de creer lo que conseguimos el pasado verano. Me parece tan grande lo logrado que me cuesta hacerme a la idea de que es verdad. Que ese sueño que parecía inalcanzable, imposible para todo un país ya está ahí, para que todos lo podamos disfrutar. A nivel personal yo me fijé como gran objetivo el poder entrar entre los 23 convocados por el míster. Para mí acudir al Mundial era como si me tocara la lotería. Estar junto a futbolistas tan importantes, sentirme uno más de ellos y además poder jugar ha sido mucho más que una meta conseguida. Ha sido lo máximo. Ahora me acuerdo de lo mal que lo pasamos tras perder contra Suiza. Parecía que la historia de siempre se iba a repetir, pero yo estaba seguro de que no iba a ser así. Notaba una confianza en el grupo difícil de explicar, pero que nos iba a sacar de allí. Lo que n tenía tan claro es que fuéramos a llegar tan lejos. Eso seguro. Creo que desde que eliminamos a Paraguay en cuartos, nos empezamos a creer, de verdad, que ganar el Mundial era posible. Estábamos muy fuertes tanto mental como físicamente. Y eso se notó, aunque tuvimos que sufrir de lo lindo hasta el final. Y a partir de ahí el sueño fue ver cómo nos recibieron a todos en casa. Hasta que aterrizamos en España no fuimos conscientes del todo del paso de gigante que habíamos dado. En Valencia, en Madrid, en Asturias todo fue tan maravilloso que sólo puedo daros las gracias a todos por vivir juntos este gran sueño que ya es realidad.