Giacomo Agostini (2011)

Quince veces Campeón del Mundo de Motociclismo

Como buen aficionado a las motos, sigo viendo carreras y, siempre que puedo, me escapo a los circuitos europeos. Inglaterra, Francia, Alemania… y por supuesto Italia y España. Así que he podido seguir en primera persona la victoria de Nico Terol y el triunfo en general de la escudería de Jorge Martínez Aspar. Es un director de equipo con mucho coraje y muy valiente para conformar una estructura con representación en las tres categorías. Recuerdo a mi equipo Yamaha en 1988 con 5 pilotos… ¡aquello era muy complicado de manejar! Veo a Aspar como un hombre muy vinculado al motor, metido de lleno en su labor, con un equipo muy organizado y que recoge los frutos del trabajo bien hecho.
En cuanto al papel de Nico Terol, sin duda tiene el gen de los campeones. Siempre he pensado que, en general, todos los ganadores del Mundial de Motociclismo tienen algo diferente, un don que les da la naturaleza. Un ganador, como Terol, tiene una clase, un estilo diferente, una habilidad particular. Y eso es lo que da las victorias y los títulos.
Desde una perspectiva más global, tampoco me sorprende que Terol haya sido campeón: la cantera española es la más fructífera en la actualidad. En mi época, Italia era la dominadora, mientras que España tenía menor presencia. Luego fueron apareciendo los Ángel Nieto, Champi Herreros o el propio Jorge Martínez Aspar. Pero nunca con la cantidad de pilotos aspirantes a todo que tiene España en la actualidad. Es fruto, en mi opinión, del trabajo desde la base, desde abajo, con mucho sacrificio y mucha inversión.
Lo cierto es que el motociclismo ha cambiado mucho desde que yo era piloto pero también cuando ejercí de director de equipo. El tiempo pasa y el progreso se nota en las motos. Si me tengo que quedar con un avance en todo este tiempo, no tengo ninguna duda: la seguridad. Cada vez los circuitos son más seguros, están más preparados, y el material con el que trabajan los pilotos (monos, cascos, etc) es de una gran calidad y resistencia, lo que impide males mayores. Esto lo digo, paradójicamente, el año en que hemos perdido a Marco Simoncelli, aunque se trató de un accidente muy desgraciado. La mala suerte fue el factor determinante.
Volviendo a la evolución del motociclismo, no descubro nada cuando digo que la tecnología es cada vez más decisiva en el pilotaje, en la estructura de la moto, en la preparación de las carreras. Prácticamente cada variable está controlada por algún mecanismo electrónico. Eso sí, creo que aún no llegamos a los niveles de la Fórmula 1: en el motociclismo aún sigue siendo muy determinante la pericia de los pilotos. ¡Que dure!
Se avecina, a mi modo de ver, un año de transición, con nuevas cilindradas, la división en Moto GP entre motores de 1000 cc (veremos cómo afecta ésto a las superbikes) y las CRTs, … Considero que el Mundial va a vivir un periodo de ajuste a las nuevas características, preparándose para una nueva era que, espero y deseo, siga siendo tan emocionante como lo vienen siendo las últimas temporadas.